Es difícil entrar en alguien, digo meterte poco a poco, sin asustar, sin envalentonarte tanto q t cierre la puerta ni tan poco q la desatienda como si no hubiera nadie.
Más lo es pensar siquiera en resistir cuando t tira del brazo, del pelo, d la ropa... Cuando t abre las rejas, las ventanas, la puerta del garaje. Cuando t secuestra y su impulso t arrastra al fondo aunq no quieras, q sí quieres, y t dejas llevar y acompañas el paso y t pones al mando...
Es jodido q t expulsen después como si nada.
Miedo me está dando ver q llega el momento d regresar adentro, ahora q conozco (casi) todos los recovecos, las palabras, los gestos, los jadeos. Miedo d hacerme la loca y entrar como mirando hacia otro lado; miedo d hacer todo el ruido q quisiera, d callarme...
Sólo hay una ventaja frente al primer asalto: ya sé d qué va la guerra.
DESENFOQUES
Hace 6 horas








